Nanopartículas sintetizadas utilizando un alga marina para la lucha contra el dengue: cuando la ingeniería de materiales se da la mano con la sanidad y la el medio ambiente

Se acaba de publicar un estudio en el que investigadores de diversos países de Europa, África y Asia han fabricado unas nanopartículas de plata tóxicas tanto para el mosquito que transmite el dengue, el vector Aedes aegypti, como para otras plagas de cultivos (la polilla Plutella xylostella) utilizando un extractro de un alga marina comercial, Hypnea musciformis, como estabilizante en vez de los productos químicos habituales. El mosquito A. aegypti se está extendiendo por todo el mundo como parte del cambio global, incluso Europa, y se teme que con el mosquito llegue el virus del dengue. Esta enfermedad es aún más grave y debilitante que la gripe, pudiendo desencadenar crisis hemorrágicas. Aún no tenemos ni vacuna ni tratamiento, por lo que conocer la ecología, ecotoxicología y la fisiología de este mosquito  es, por el momento, la única herramienta sanitaria de que disponemos.

Origen: Characterization and biotoxicity of Hypnea musciformis-synthesized silver nanoparticles as potential eco-friendly control tool against Aedes aegypti and Plutella xylostella

La falta de riqueza microbiana, un factor de riesgo para las enfermedades crónicas

La higiene personal de toda la vida con agua y jabón es más que suficiente y a veces incluso excesiva (si nos duchamos todos los días frotando todo el cuerpo con estos geles y jabones). Todos estos productos que se anuncian como “antibacterias” sólo contribuyen a contaminar nuestros ríos y mares para luego salir por nuestros grifos. Es cierto que en casos de enfermedad, o en la higiene en la cocina o los aseos es necesario un chorro de lejía o amoniaco en el agua, pero eso es más que suficiente para destruir cualquier patógeno: virus, bacteria, hongo o parásito.

Hace ya décadas que se encontró que los bebés y niños criados en ambientes rurales con animales de granja tenían un sistema inmune más estable que les protegía frente a alergias cuando crecían. Así como hay pruebas de que los niños que van a guardería (paraísos de virus y bacterias), también tienen un sistema inmune mejor entrenado cuando llegan a primaria. Y los que tenéis animales domésticos adecuadamente vacunados y desparasitados ¡tenéis una vacuna natural para vosotros y vuestros hijos! Unas dosis de naturaleza, con sus microbios y todo, es necesaria. Pero no les deis besos en la boca, por favor…

La falta de riqueza microbiana, un factor de riesgo para las enfermedades crónicas.

Cambio global y salud humana (Instituto Nacional de Ecología de México)

La relación de la pérdida de biodiversidad y el cambio climático con la salud humana cada vez es más clara y está descrita con mayor detalle. En la siguiente pagina podéis leer un estupendo resumen de los múltiples casos que se conocen (malaria, dengue, Lunes, etc…) ¡Y en castellano!

http://www2.inecc.gob.mx/publicaciones/gacetas/367/cambioysalud.html

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Cómo el arroz evita el arsénico | The Scientist Magazine®

La planta de arroz, por su manera de cultivo, puede absorber ciertas cantidades de arsénico si el agua de riego o el suelo donde se cultiva está contaminado con esta venenosa sustancia. Esto ocurre frecuentemente en Asia, donde el arroz es el alimento básico de la dieta. Se ha demostrado que ciertas poblaciones asiáticas sufren daños genéticos por consumir arroz contaminado.

Ahora un grupo de investigadores ha descubierto que las plantas de arroz tienen un mecanismo de defensa para evitar que el arsénico llegue de la raíz al grano. Este descubrimiento abre varias perspectivas. Una de ellas es generar transgénicos de arroz con elevados niveles de esta proteína defensiva. Otra, la más realista, es encontrar cultivares, variedades, de planta de arroz que, de forma natural, tengan esta proteína y eviten acumular arsénico en el grano, lo que mejoraría la salud pública de las áreas contaminadas.

How Rice Overcomes Arsenic

Ébola, epidemias, medio ambiente y sanidad ambiental

Os traduzco unos párrafos del artículo publicado por Tom Koch un escritor y profesor de ética médica y geografía epidemiológica, autor de Cartographies of Disease (2005)Disease Maps: Epidemics on the Ground (2011). He seleccionado un extracto de su artículo publicado en Remedia titulado Ebola: Epidemics, Pandemics and the Mapping of their Containment y que me ha parecido muy interesante desde el punto de vista de la salud ambiental por su actualidad en relación con el virus del Ébola.

Enfermedad epidémica y pandémica

La elaboracion de mapas sirve no sólo para diseñar estrategias de contención de la enfermedad cuando ésta ocurre, sino que nos permite buscar los ambientes que sirven como incubadores de la enfermedad, lo que es igual de importante ¿Cuáles son los orígenes del Ébola en África o, por extensión, cualquiera de las epidemias que han amenazado con llegar a pandemias: las cepas de gripe de China o México, el coronavirus de oriente medio (MERS), el virus del Nilo occidental, etc.? Estamos en un periodo de rápida evolución microbiana y los brotes comienzan en países pobres – o regiones pobres de países ricos – y entonces se extienden ¿Qué pasa y cómo podemos entenderlo?

La evolución bacteriana y viral esta propiciada por una serie de condiciones bien conocidas. Estas incluyen el crecimiento urbano en un contexto de deforestación que altera las ecologías tradicionales. Con el crecimiento urbano típicamente llega la pobreza –y la desigualdad de rentas– resultado de lo cual es el hacinamiento de grandes grupos de personas inmunodeprimidas en ciudades densamente pobladas pero deficientemente mantenidas. Esto,a su vez, proporciona un ambiente ideal para la evolución de microorganismos desplazados por la urbanización, la deforestación y los cambios en los patrones tradicionales de la producción agrícola. Todo esto ocurre en el contexto de viajes locales, regionales o nacionales y el comercio, que aseguran nuevos vectores de desplazamiento para las cepas microbianas aparecidas.

Los elementos que contribuyen a la evolución del Ébola y su maduración, desde los brotes aislados al estatus epidémico, pueden ser todos cartografiados. Incluyen tasas de deforestación, urbanización, niveles de saneamiento local y desigualdad de rentas. A un nivel más sofisticado, la relación existente entre la sobrepesca de las aguas africanas y el incremento en el uso de caza local como dieta básica, es un factor implicado en el desarrollo del Ébola que podría ser igualmente cartografiado [15] . Esto podría servir para crear un índice por el cual las probables fuentes de condiciones para la evolución de bacterias y virus podía predecirse. También podría imponer un rasero ético en las sociedades locales, y a nivel internacional, que permiten que estas condiciones existan.

Y, por supuesto, en el caso de una epidemia (está o la próxima) los mapas podrían servir para describir, como el mapa de Arrieta lo hizo en su momento, programas de contención y asistencia. Como Daniel Defoe sabía, la cuarentena no servirá si no hay comida o servicios médicos para la población afectada. Sabemos cómo desarrollar una respuesta integral a las enfermedades infecciosas. Los mapas de la peste, la fiebre amarilla, el cólera, la gripe, etcétera, nos proporcionan modelos para la planificación, previa o sobre el terreno, de las acciones necesarias. Carecemos, sin embargo, de entidades internacionales que las acometan, y la voluntad nacional de participar en ellas. Lo que perdimos en el siglo XIX fue el sentido de la responsabilidad del Estado a todos los niveles de la asistencia y la contención, independientemente del coste. Curiosamente, quizás, hemos perdido el sentido de la naturaleza mundial de las enfermedades epidémicas y por lo tanto la necesidad de respuestas mundiales.

Y así hoy somos mejores técnicamente, tenemos mayores conocimientos científicos, pero éticamente y políticamente tenemos menos capacidad de responder a emergencias sanitarias cuyo curso puede ser cartografíado y cuyos orígenes pueden ser localizados pero cuya respuesta requiere un tipo de voluntad que parece que hemos perdido.

La peor contaminación: la que mata niños

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No debemos olvidar que la contaminación del agua sigue matando a la gente. El principal problema de contaminación a nivel mundial parece ser el que menos nos preocupa. Probablemente porque es un problema que tenemos resuelto en los países desarrollados. De hecho un país o comunidad no se puede considerar desarrollado hasta que posee un sistema adecuado de saneamiento y gestión de residuos. Si las aguas residuales no son tratadas adecuadamente y alcanzan los ríos o cualquier fuente de agua potencialmente potable, ésta pasa a ser un foco de transmisión de enfermedades, que como veis, mata. Mata a más niños de los que podemos imaginar, niños pequeños, muy vulnerables y cuyas muertes pasan frecuentemente inadvertidas. En los países desarrollados nos preocupamos por microcontaminantes, nuevos contaminantes emergentes, que alteran nuestro sistema inmune o inducen el desarrollo de cáncer, especialmente en adultos o bien alteran nuestro ecosistema o ponen en peligro a especies insignia como focas, pandas o tortugas. Todo esto es importante, y también sabemos que toda esta macro y micropolución, la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad permite la proliferación y desarrollo de patógenos que infectan las aguas. Cualquier pequeño pueblo tiene su alcantarillado y sistemas de recogida de basuras, cada vez más pueblos tienen depuradora de aguas residuales. Os pido que no olvidéis esto, un buen sistema de alcantarillado, un sistema de recogida de basuras y de potabilización de agua no sólo salvan ecosistemas, sino vidas de niños, y apoyando su implementación en países en desarrollo, haremos ambas cosas.

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