Efectos ambientales de la contaminación por cobre

 Información preparada por la alumna AIXA DEL OLMO MOSTEIRO de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

El cobre se presenta en la Naturaleza como metal nativo, y también en forma de minerales sulfurados como calcopirita (CuFeS2), calcosita (Cu2S) y óxido cuproso (Cu2O). Se purifica mediante procesos de refinado electrolíticos.

El cobre es uno de los micronutrientes esenciales, se conocen al menos treinta enzimas que contienen cobre, cuyas funciones son catálisis redox (Citocromo oxidasa, nitrato reductasa) o transportadores de oxígeno (hemocianina) (Weser et al., 1979). Aunque el cobre es un elemento esencial, a niveles elevados resulta tóxico, por lo que los niveles de cobre en los ecosistemas naturales y su disponibilidad biológica son importantes. La forma que toma este metal (iónica, compuesta o precipitada), y por tanto su disponibilidad dependen de factores ambientales como el pH, el potencial redox, el suelo y tipo de sedimento, la dureza del agua y el contenido orgánico, factores que varían dependiendo del ecosistema (Flemming & Trevor, 1989).

Los niveles de cobre accesible en el ambiente aumentan en áreas con actividades humanas que elevan su abundancia. Estas actividades antrópicas por las que el cobre entra en el suelo incluyen fundición (Beavington, 1973), minería, actividades industriales y residuos domésticos, y la aplicación de fertilizantes, alguicidas, y fungicidas (Yamamoto et al., 1985).

En concentraciones altas el cobre es tóxico para los organismos, y su efecto es fuerte en plantas y peces. En plantas produce lesiones en las raíces, inhibe el crecimiento radicular y promueve la formación de raicillas secundarias cortas y de color pardo. También produce clorosis. En algas y hongos previene la germinación de esporas. En peces, los iones de cobre interrumpen la regulación del sodio (Kamunde et. Al, 2004). En mamíferos puede producir daño en el hígado.

 

Beavington, F. (1977). Trace elements in rainwater and dry deposition around a smelting complex. Environ. Pollut. 13, 127.

 Flemming, C. A. & Trevors, J. T. (1989). Water, Air, and Soil Pollution: Copper toxicity and chemistry in the environment: a review. Kluwer Academic Publishers. 44: 143-158

 Kamunde, C.N., Woods, C.M. (2004). Environmental chemistry, physiological homeostasis, toxicology, and environmental regulation of copper, and essential element in freshwater fish. Australas J Ecotoxicol. 10: 1-20.

 Weser, U., Schubotz, L. M., and Younes, M.: 1979, in J. O. Nriagu (ed.), Copper in the Environment. Part. II: Health effects, John Wiley and Sons. Toronto. pp. 197–240.

 Yamamoto, H., Tatsuyama, K., and Uchiwa, T. (1985). Fungal flora of soil polluted with copper. Soil Biol. Biochem. 17(6),785.

 

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