Efectos de la contaminación por ruido

 Información preparada por la alumna  ANGELICA GALLEGO NARBÓN de la asignatura de Contaminación Ambiental y Biodiversidad del Máster Oficial en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica

La contaminación acústica consiste en todos los ruidos no deseados que se dan en las comunidades, siendo una amenaza para la salud y el bienestar, estando cada vez está más presente debido al aumento de las poblaciones (Goines & Hagler, 2007). Se ha convertido en un problema en los ambientes urbanos afectando a la salud, el bienestar y la productividad (Maisonneuve et al., 2009), sin embargo diversos trabajos han encontrado efectos negativos de la contaminación acústica en otros grupos de animales y a distintos niveles.

Los problemas más evidentes generados por la exposición a ruidos son los problemas auditivos. En  peces los ruidos extremos pueden llegar a dañar la vejiga natatoria, lo cual es devastador ya que este órgano no se emplea solo en la recepción de sonidos sino también para flotabilidad. Tanto en animales terrestres como acuáticos se han encontrado daños auditivos temporales o permanentes  por ruidos severos de corta duración o exposición crónica a ruido ambiental. El tiempo de recuperación en los casos en los que sea posible dependerá de la intensidad y duración del ruido, así como de la sensitividad auditiva de la especie (Kight & Swaddle, 2011).

Se ha observado que la contaminación acústica también supone un aumento de los niveles de cortisol (humanos, perros, caballitos de par y carpines dorados), corticosterona (pollos y ratones), noradrenalina (humanos, ballenas y ratas) (Wysocki et al., 2006; Kight & Swaddle, 2011). Se conoce que la estimulación B-adrenérgica aumenta los niveles de secreción de glucagón y por tanto los niveles de glucosa en sangre. En estudios sobre la trucha arcoiris por tanto se han encontrado niveles de glucosa más elevados cuando mayor era la intensidad del ruido al que estaban expuestas (Kight & Swaddle, 2011).  También se ha descubierto que la exposición a ruido puede provocar daño físico a estructuras dentro del eje hipotalámico hipofisario adrenal (HHA) y conllevar cambios a corto y largo plazo en el mantenimiento de la homeostasis, así como dañar las mitocondrias del córtex adrenal, lo que se ha observado en ratas (Kight & Swaddle, 2011).

La actividad del estrés sonoro sobre el eje HHA puede llevar a efectos en cadena en el sistema inmune. En ratones se ha observado que la exposición repetida de hembras embarazadas a 85-95dB dio como resultado que sus crías tenían un timo de tamaño inferior a lo normal y menos niveles de inmunoglobulina G, mostrando alteraciones de la respuesta inmune. En ratas expuestas a ruidos de 85dB por 3 semanas, se observó una disminución de las asesinas naturales del bazo después de 24h pero después de las tres semanas habían aumentado (Kight &Swaddle, 2011).

En cuanto a la reproducción y el desarrollo, en humanos se ha observado que un exceso de ruido ambiental puede llevar a un nacimiento prematuro, y en ratas a una asimetría fluctuante elevada en las crías. Estas anomalías en el desarrollo parecen deberse interrupciones en el sistema de regulación de calcio(Kight & Swaddle, 2011). En peces se ha observado una mayor mortalidad de los huevos de peces en ambientes con mayor ruido ambiental (Kight & Swaddle, 2011). Parece que los daños producidos por el ruido son en todos los casos superiores en hembras, lo que probablemente radica en las diferencias en tamaño, expresión hormonal y su mayor inversión en reproducción. Los machos también sufren respuestas específicas al estrés, por ejemplo se observaron niveles de testosterona inferiores a lo normal en ratones expuestos a 100 dB (Kight & Swaddle, 2011).

En relación a la salud cardiovascular en humanos la exposición continuada a ruidos se relaciona con aumentos de la presión arterial, sin embargo en varias especies de ungulados y pájaros se ha observado una habituación a corto plazo (Stansfeld & Matheson (2003); Kight & Swaddle, 2011). En ratas se han observado daños en los ventrículos tras la exposición prolongada a ruidos, así como un aumento de fibras noradrenérgicas en la aorta y los ventrículos y una disminución de receptores de benzodiazepina periféricos, implicados en las respuestas de estrés (Kight & Swaddle, 2011).

Otro aspecto importante y que se ha estudiado poco son los  posibles efectos de la contaminación acústica a nivel genético.  Estos daños se deberían a que la actividad neuronal requerida para procesar los ruidos ambientales conduce a un aumento en el número de radicales libres, lo que puede causar mutaciones carcinógenas. (Kight & Swaddle, 2011).

En aves el ruido puede interrumpir la comunicación sonora, interferir con la detección de las señales de peligro y elevar los niveles de estrés (Francis et al., 2009). En el mismo trabajo se observó que reduce la riqueza de especies nidificantes y  facilita indirectamente el éxito reproductor de los individuos que anidan en áreas ruidosas como resultado de la interrupción de las interacciones depredador-presa.

En estudios sobre gorrión melódico (Melospiza melodia) se ha encontrado un ajuste de las vocalizaciones para evitar el enmascaramiento por los ruidos urbanos. Esto puede suponer un problema para la especie, ya que el aumento de frecuencia de los sonidos emitidos puede conllevar un mayor gasto energético, pueden darse problemas en el reconocimiento de la señal por parte de individuos de la misma especie y podría afectar a la elección de macho por parte de las hembras y la competición entre machos (Patricelli & Blickley, 2006). Por otro lado en la especie Taeniopygia guttata (diamante mandarín) se ha observado que la preferencia de la hembra por el macho que ha elegido como pareja disminuye, lo que puede ser resultado del enmascaramiento o distorsión de la llamada de los machos o puede estar asociado a que las hembras no son capaces de reconocer a su pareja (Swaddle & Page, 2007). En la rana Hyla arborea también se han observado problemas de comunicación asociados a la contaminación acústica (Lengagne, 2008).

Estos descubrimientos sugieren que en relación a la contaminación ambiental la comunicación entre individuos conspecíficos puede afectar negativamente a la persistencia de la población en algunos casos, suponiendo un problema de conservación (Laiolo, 2010). En conjunto, los cambios comportamentales, los problemas fisiológicos y el excesivo gasto energético encontrados en zonas con contaminación acústica pueden suponer una disminución de la eficacia biológica y un problema para la conservación que tradicionalmente se ha simplificado demasiado en la literatura científica y al que merece la pena prestar atención en el futuro (Francis & Barber, 2013).

————————————————————————————————————————————–

– Francis, C.D.; Barber, J.R. (2013). A framework for understanding noise impacts on wildlife: an urgent conservation priority. Frontiers in the ecology and the environment  11: 305-313.

– Francis, C. D. ; Ortega, C. P.; Cruz, A. (2009). Noise pollution changes avian community and species interactions. Current Biology 19: 1415-1419.

– Goines, L; Hagler, L. (2007). Noise Pollution: A Modern Plague.  Southern Medical Journal 100: 287-294.

– Kight, C.R.; Swaddle, J.P. (2011). How and why environmental noise impacts animals: an integrative, mechanistic review. Ecology Letters 14: 1052-1061

– Laiolo, P. (2010). The emerging significance of bioacoustics in animal species conservation. Biological Conservation 143: 1635-1645

– Lengagne, T. (2008). Traffic noise affects communication behaviour in a breeding anuran, Hyla arborea. Biological Conservation 141: 2023-2031.

– Maissoneuve, N.; Stevens, M.; Niessen, M.E.; Steels, L. (2009). NoiseTube: Measuring and mapping noise pollution with mobile phones. Environmental Science and Engineering: 215–228.

– Patricelli, G.L.; Blickley, J.L. (2006). Avian communication in urban noise: causes and consequences of vocal adjustment. The American Ornithologists´ Union 123: 639-649.

-Stansfeld, S.A.; Matheson, M. P. (2003). Noise pollution: non-auditory effects on health. British Medical Bulletin 68: 243-257

– Swaddle, J.; Page, L. C. (2007).High levels of environmental noise erode pair preferences in zebra finches: implications for noise pollution. Animal Behaviour 74: 363-368

-Wysocki, L.E.; Dittami, J.P.; Ladich, F. (2006). Ship noise and cortisol secretion in European freshwater fishes. Biological Conservation 208: 501-508.

 

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s