Primer caso de Ébola diagnosticado fuera de África

El primer caso de Ébola diagnosticado fuera de África es un hombre que viajó de Liberia a Texas hace unos días. Según los epidemiólogos, la enfermedad se encuentra en un estadio de expansión explosiva en la que los casos se multiplican día a día, ya que cada enfermo contagia a varios de sus cuidadores simultáneamente. Esto junto con el hecho de que existe un período relativamente largo de incubación asintomática, hace cada vez más probable la llegada de personas infectadas, aunque aún no enfermas, a cualquier país del mundo. La enfermedad es muy grave, con una mortalidad muy elevada en personas sin patologías previas (superior al 50%) y no existen tratamientos específicos, tan sólo paliativos, es decir, de compensación de los síntomas. Actualmente, la muerte o supervivencia depende exclusivamente de la capacidad individual de recuperación. Si bien no se transmite por el aire, su transmisión es muy eficaz por el contacto directo con fluidos corporales de un enfermo o indirecto con material contaminado. Es decir, no sólo la manipulación directa del paciente o sus muestras biológicas pueden provocar el contagio, sino que la manipulación de su ropa o la ropa de cama sucia también puede hacerlo. A pesar de que los bulos que recorren las redes sociales dicen lo contrario, ninguna de las enfermedades infecciosas con las que se enfrentan nuestros sistemas sanitarios se contagian tan fácilmente y son tan mortíferos. He llegado a leer que su contagio es comparable al del SIDA, una enfermedad que necesita de un contacto sexual estrecho o bien la introducción directa en sangre. Desafortunadamente el Ébola es más peligroso, como están demostrando los datos de contagio entre el personal sanitario con larga experiencia asistencial. Aunque también es verdad que, hasta el momento, el hecho de que mate a casi todos los que infecta ha hecho que los brotes se autoextingan cuando todo un poblado o aldea africana aislada muere. Ya no hay nadie que pueda enfermar y contagiar.

No soy partidaria de alarmismos injustificados y efectivamente los desfiles de motoristas escoltando ambulancias en la televisión me han parecido exageradas, pero el actual brote de Ébola es un desastre para África, donde ya han enfermado 20.000 personas en la fase inicial de la epidemia, entre ellos los pocos sanitarios que sabían y podían ayudar a la población. Y es inevitable que personas infectadas se muevan por el mundo y nos encontremos con casos en nuestras ciudades y hospitales. Afortunadamente nuestros sistemas sanitarios tienen capacidad para aislar adecuadamente estos casos y limitar o incluso evitar el contagio a la población general. Los tratamientos paliativos de los que disponemos permitirán que algunos de los pacientes sobrevivan. Pero sin un fármaco disponible para tratar la enfermedad, muchos morirán. Y por mucho que se critique una mano negra de las farmacéuticas que magnifique falsamente el peligro para vendernos un fármaco, lo cierto es que no existe ningún fármaco que vender. También existe un mito referente a la exageración de la gravedad del Ébola para vender una supuesta vacuna. Desgraciadamente, no existe tal vacuna. Si existiera (o cuando exista, siendo optimistas), las farmacéuticas y empresas médicas dejarían de vender todo el material necesario para atender a las decenas de miles de enfermos. No existe tal vacuna, y solamente la habrá si se desarrolla con fondos públicos. Los africanos son demasiado pobres para ser un mercado apetecible.
Pero hoy sabemos que el Ébola puede llegar, por aire, por barco e incluso por tierra. Y llegará. Quizás no con este brote. Pero los desequilibrios económicos, las hambrunas, las guerras o el acaparamiento de tierras de pueblos indígenas por grandes empresas especuladoras están empujando grandes movimientos migratorios. Grandes e imparables. Los estudios sobre el cambio global prevén tanto desplazamientos de poblaciones humanas como desplazamiento de las enfermedades y cambio de patrón epidemiológico. Y aparte de luchar contra el cambio global y por la soberanía alimentaria, la medida más asequible y eficaz para controlar el Ébola es desarrollar una vacuna.

Si queréis más información podéis leer este breve artículo del American Scientific:

First Ebola Case Diagnosed in the U.S. – http://pulse.me/s/2PAwmY

Para una información más ampliada podéis leer la pagina en español de la OMS: http://www.who.int/csr/disease/ebola/es/ . Contiene un informe muy interesante sobre los posibles riesgos de salto de la enfermedad a áreas de América de características climáticas y ecológicas similares.

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