Vandana Shiva, defensora de la soberanía alimentaria de los pueblos

Quizás algunos de vosotros ya sepáis qué es la soberanía alimentaria pero otros puede que hayáis leído esta expresión y no sepáis muy bien a qué se refiere. Hace algunos años, el desarrollo de la biotecnología y los grandes ingresos que genera han llevado a una carrera de las empresas por patentar y reservarse los derechos de explotación de organismos con interés alimentario o agronómico (y por supuesto farmacéutico). El problema es antiguo, el monopolio de alimentos y productos naturales como el caucho o las especias durante el colonialismo llevó al expolio e incluso la esclavitud de poblaciones enteras por asociaciones privadas de empresas denominadas “Compañías de Indias” de distintos países. En los últimos tiempos, con el desarrollo de los organismos transgénicos, entendidos cómo “inventos” propiedad de una empresa, ha reavivado el problema, pero con un nuevo enfoque. Se generan leyes internacionales que permiten que una empresa patente un organismo, sea transgénico o una variedad natural. Sí, sí, lo que estáis leyendo, a algunas empresas se les ha permitido patentar organismos naturales que siempre han estado ahí pero cuyo uso o aplicaciones era sólo conocido por algunas comunidades humanas ¿Qué consecuencias está teniendo esta normativa? Que muchos agricultores, especialmente de países pobres, son acusados de robo por utilizar semillas de arroz o mijo o trigo de variedades locales. Es decir, ahora deben pagar o ir a la cárcel por cultivar la comida que siempre han cultivado.

El problema es tanto social y económico como ambiental ¿Por qué?¿Qué tiene que ver esto con el medio ambiente y el cambio global? Pues bien, la Dra. Shiva lo explica muy bien (a pesar de ser física teórica con un doctorado en filosofía y no bióloga). Yo voy a intentarlo. Todo tiene que ver con la biodiversidad y por qué la biodiversidad es tan importante para el ser humano. No es simplemente una cuestión de belleza filosófica de la Naturaleza, sino de qué alimentos podrán nuestros agricultores cultivar cuando suba la temperatura planetaria, se acentúen las sequías, los suelos se desertifiquen o los ríos y mares inunden repetidamente las vegas de cultivo.

Tradicionalmente los agricultores han reservado las mejores semillas de sus cultivos para sembrar las nuevas cosechas. También han guardado semillas de distintas variedades de la misma especie. Pensad, por ejemplo en España la gran variedad de alubias, judías y judiones que se utilizan en nuestra gastronomía. O los diferentes tipos de arroz o aceitunas. Algunas variedades pueden contener diferentes niveles de nutrientes y vitaminas beneficiosos para nuestra salud. Pero el valor de estas variedades no es sólo gastronómico, nutricional o medicinal. Cada variedad aguanta especialmente bien unas condiciones ambientales: heladas, sequías, plagas, enfermedades, etc. Esto permite a los agricultores sabedores (ya pocos) ir utilizando las semillas de la variedad adecuada en diferentes situaciones y obtener cosechas viables a pesar de los cambios ambientales. Incluso que el mismo agricultor, o diferentes agricultores de la misma zona, planten diferentes variedades simultáneamente, lo que aumenta las garantías de obtener una cosecha en condiciones adversas. Quizás esta cosecha de múltiples variedades no es la más productiva puntualmente para ese año, pero a largo plazo esta estrategia garantiza una productividad más o menos estable y segura para ese área geográfica. Esto ayuda a los agricultores a mantener su nivel económico, siempre precario, pero también es fundamental para el resto de la población ya que los precios de los alimentos se mantienen en valores más o menos constantes, ayudando a mantener lo que se denomina seguridad alimentaria.

Actualmente existen dos problemas generados por los monopolios de venta de semillas. Estas semillas pueden ser muy productivas, pero en condiciones ambientales óptimas (y habitualmente con la adición de grandes cantidades de fertilizantes y plaguicidas también suministrados por la misma empresa). Así que las variedades que nuestros agricultores (los de todo el mundo) plantan son muy reducidas, y un año especialmente seco, o muy húmedo, o favorable para una plaga puede acabar con toda la cosecha de una región, obligando a la importación y disparando los precios de la comida. En segundo lugar, las compañías que venden estas semillas tan “buenas” han utilizado la biotecnología para que las plantas que nacen de ellas generen frutos estériles. Comercialmente negocio seguro: los agricultores ya no pueden utilizar los frutos de una cosecha como simiente para la siguiente, si quieren plantar esta “excelente” variedad que les vende la empresa, deben comprar semillas cada año. Los monopolios tienen negocio seguro y el agricultor debe empeñarse cada año para comprar las semillas, perdiendo las pocas ganancias acumuladas.

A continuación os voy a contar algo que parece inconcebible, pero que la codicia de cierta empresas y algunos estados débiles (por no decir corruptos) están permitiendo, según narra la Dra. Shiva. Como la biotecnología es cara y necesita de inversión continua, estas empresas que venden semillas han ideado una estrategia diabólicamente perfecta. Están registrado en las oficinas de patentes como “invenciones” o “modelos de utilidad” las semillas que encuentran más interesantes, ya sean modificadas genéticamente en el laboratorio (transgénicas) o ¡simplemente compradas en mercados remotos de países en vías de desarrollo! Así, los agricultores que quieran utilizar estas semillas deben pagar por hacerlo. De repente los agricultores se encuentran con que deben pagar a una empresa por sembrar la semillas que han obtenido con su esfuerzo y sudor la anterior cosecha, que utilizaron sus padres y sus abuelos ¿Qué ocurre si no quieren o no pueden pagar? Pues la persecución legal e incluso la cárcel.

Y esta es la principal lucha de la Dra. Ahora. Ya hace años se puso del lado de los agricultores pobres de regiones como la suya, en la India. Especialmente de las mujeres que atesoran en muchos lugares este conocimiento tan preciado de la biodiversidad de las especies agrícolas o de interés humano, desarrollando lo que se ha llamado Ecofeminismo. Transformó sus reivindicaciones y protestas en cifras y datos científicos y se implico en la generación de estructuras para la defensa de la “soberanía alimentaria” de las gentes y pueblos más humildes. El primer paso, el apoyo a la creación de bancos de semillas, técnicamente denominados bancos de germoplasma, que protegieran y conservarán la biodiversidad de especies para su uso libre por la gente. Actualmente sigue viajando por el mundo informando sobre este problema y emprendiendo acciones legales para la defensa de los derechos de los agricultores. Ha ganado diversos premios y tiene un sinfín de seguidores (con los que se comunica en Twitter).

Bien es cierto que esta mujer, en su batalla continua contra los males e injusticias de la agricultura moderna, ha utilizado argumentos polémicos, como por ejemplo los riesgos para la salud de los alimentos transgénicos. Afirmaciones polémicas por no estar basadas en datos reales, por utilizar argumentos religiosos entre los filosóficos y los científicos o por hacer analogías muy crudas. Como toda gran figura social, tiene grandes defensores y grandes detractores. Pero leyendo sobre ella y sus batallas de manera crítica, creo que todos podemos sacar algunas conclusiones sobre los grandes males de nuestro mundo actual y los riesgos para el futuro. Por ello os recomiendo que leáis su pagina en Wikipedia (está en español ) o alguno de los siguientes artículos y os animéis a responder a está entrada con vuestras opiniones y comentarios.

The seeds of doubt. An activist controversial crusade against genetically modified crops, by Michael Specter for the Annals of Science (August 25, 2014). New Yorker.

Meet Bandana Shiva, the deserving heir to Mahatma Legacy. The Independent

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